Una noche al salir en busca de aventuras encontré a aquel viejo amigo, que un día con una amistosa sonrisa me recibió a intercambiar unos vienes antes de entrar a una dimensión que resguardaban unas grandes y negras puertas; tras platicar con el por un largo tiempo emprendimos un viaje, planeado hacia lo desconocido, hacia un lugar donde podríamos caminar sobre el agua, donde los olores cobran vida donde no existe la realidad si no la imaginación cobra vida.
El séptimo día de el séptimo mes de un séptimo año de el nuevo milenio, fue el objetivo por el cual emprendimos el viaje hacia lo desconocido, hacían ya las nueve de la noche cuando arribé a el punto de reunión, un lugar no tan oscuro, cálido y lleno de magia, donde los sonidos expresaban sentimientos y donde la gente es bien recibida.
Partimos tiempo después el y yo juntos, hacia lo desconocido donde el tiempo no existe solo la realidad de lo irreal. Tras largo tiempo los lugares de el transporte se iban vaciando, la incertidumbre nos agobiaba, el miedo se apoderaba de nosotros al ver que apreciamos cada ves mas lejos de aquello que llamamos civilización; entramos a un lugar lleno de historias donde los ancianos dominaban pero las nuevas generaciones, osan desprender de sus labios las palabras de sabiduría y las convierten en palabras de odio y maldad, ya no existe algo que haga a la juventud entender entre el bien y el mal, donde el libertinaje es parte de la vida.
Al bajar en este lugar, nos encontramos con un obstáculo, la ignorancia de la localidad, pero la ilusión que nos deparaba nos mantuvo alerta y alegres, fue cuando entonces de el cielo brotaron lagrimas, aquellas que el mundo da tras ver como nosotros malgastamos y deploramos nuestra vida, es el llanto de la tierra, Gaia o Pachamama la llaman, que sufre por la ineptitud de la vida en la tierra, la cual ella nos dio y la malgastamos con intereses. Estas lagrimas nos limpiaban aquellas inquietudes que traíamos, llego un momento en el que estas nos llenaban el camino con una atmósfera de paz, algunas casas a nuestro alrededor tenían luz, dentro de ellas la atmósfera de paz y de contento de una familia trabajadora se veía, al cruzar algunas avenidas las calles se cerraban y se iban convirtiendo en solo pasto y lodo, los ríos emanaban de lo alto de el cerro, se veía a lo lejos una densa capa que sumergía al bosque en una inmensa y estrecha oscuridad, el camino se cerraba y se convertía en mas que un camino en una extensión de el bosque, a lo lejos se veían los faros de las casas, los caminos y las piedras junto con los ríos formaban parte de el todo que a la ves es un nada.
Las sombras se acercaban y no conocíamos el camino, a lo lejos un árbol señalaba un camino y bajo el dos personas refugiadas por el frió, nos acercamos a ellos y al intercambiar puntos de vista y algunas palabras decidimos refugiarnos un momento junto con ellos, un cálido olor a paz, un sentimiento que no todos comprenden, la hermandad sin conocernos, se sentía un ambiente tranquilidad, las inquietudes se fueron dispersando al saber que ellos como duendes salidos por la lluvia nos guiarían al camino el cual íbamos en busca de.
El viaje lo emprendimos tras tomar un elixir que nos brindaron aquellos seres para poder calentar el cuerpo, y como por arte de magia mi cuerpo se lleno de calor y fue lleno de energía también para continuar el viaje, como fue? No se aun pero el camino fue iluminándose llenándose de color y a lo lejos el resueno de los sonidos retumbaba en las copas de los árboles dejando alrededor de nuestro entorno una atmósfera llena de color y algo de incoherencia al no saber de donde provenía esta, seguimos el camino y a lo lejos una reja se dejaba ver una silueta, y al voltear aquellos dos duendes desaparecieron, y un escalofrió nos hizo recordar hacia donde íbamos “hacia lo desconocido donde el tiempo no existe solo la realidad de lo irreal”, nos acercamos a la puerta y fue cuando vimos varias personas escondidas bajo un techo echo de piedra.
Una alma cuidaba la entrada, era aquel que al dar la un santo y seña dejaba entrar al que lo merecía, un crédito hicimos y la puerta se corrió de lado a lado dejando entrar a mi y mi compañero. Caminamos por la vereda empedrada, la humedad hacia resbalar nuestros pies y en la cara percibíamos la brisa que el aire traía y nos humedecía, fue cundo al subir encontramos encerrado entre como una burbuja de tiempo, una construcción, de la cual colores salían por las ventanas, no ce que era, un sentimiento inexplicable, algo sucedía dentro, se veían sombras moverse solo una persona salía y recibía a otro que recargado en un árbol yacía. Caminamos a un umbral lleno de misticismo el cual nos llamaba, al entrar por el, la poca luz que la luna reflejaba a el suelo se apagaba y era como de la nada un portal místico nos transportara de un lugar a otro el cual llenaba la atmósfera con sonidos inexplicables, un tambor se escuchaba, un chillido, un algo que no puedo describir!. Magia eso es ... al cerrar los ojos solo puedo ver como el piso se eleva, la gente sube, como si el plano de la gravedad no existiese, al fondo se observa como si hubiera agua, agua color naranja y en el frente una isla, que flota en la atmósfera, de ahí de ahí es donde emana la magia, eso es...
Abrir los ojos pensar que el momento de descender de aquel vuelo inesperado y continuar para poder observar que tipo de magia resguardaba el lugar... caminamos por aquella construcción, la cruzamos y al final encontramos un nuevo umbral, el cual marcaba una nueva frontera, llena de color y vida, era una burbuja echa por árboles y naturaleza, a lo ancho se escribía un circulo, forrado de verde pasto, los árboles delimitaban la esfera con sus ramas creaban una burbuja de aire. El ambiente se dispersaba la alegría de estar en donde queríamos estar, era el sentir de mucha gente, sonrisas y felicidad volaba por doquier, - el viaje fue arduo – comente y fue que decidimos tomar el aire, descargar nuestras provisiones y así mover el cuerpo al compás de algo que aun sin saber de donde provenía nos llenaba para movernos.
De el suelo brotaba el agua, y fue cuando se despojaron de lo que a sus pies protegía, ser uno con el mundo, vivir y encontrarse a si mismos, en un lugar donde la verdad existe y la realidad es tu mente. El espacio de oscuridad haga a nuestra imaginación encontrarse a si mismos.
Una nueva misión nos encontró, buscar a una persona la cual nos apoyaría moralmente en este viaje infinito lleno de colores, y así, tomando nuestras maletas y poniendo calzado a nuestros pies, comenzó la travesía.
Teniendo que pasar nuevamente por las calles de personas, para poder así encontrar la entrada a aquel umbral que nos llenaba de intriga, entramos un sentimiento de paz nos lleno, como niños nos sentimos, y fue que al escuchar los sonidos de la imaginación, comprendimos que ese era el mensaje, vivir, sentir el momento, no preocuparnos, reciclar nuestra energía para volver al cien en este mundo de tanta banalidad; a lo lejos en un rincón, fuera de las cuevas encontramos a este personaje, un ser alegre, con un aire de seguridad que todos en este ambiente tenemos, fue un encuentro después de mucho tiempo y para mi fue algo inesperado, tiempo pasamos intercambiando ideas, pensamientos y aventuras, agradecidos y tomando de aquellos líquidos que la naturaleza nos da, partimos a este ritual que para muchos es algo cotidiano, pero para algunos como la gente ahí presente es algo mas que solo magia, lo tomamos y fue como de el suelo despegar a el mas aya, los suelos desaparecieron, no existían las paredes de la cueva, todo desapareció, fue cayendo para así crear lo que de mi imaginación salía... después de danzar y escuchar el mensaje de esta cueva, un mensaje tranquilo de amor y de unión, decidimos salir, pero ahora el umbral estaba siendo custodiado por dos trolls, los cuales ingerían elixires que de lo profundo de el infierno venían, eran seres atroces que lo único que hacen es engañar y atraer a los pensamientos a la atmósfera de paz y unidad, como grandes señores de las tierras los enfrentamos, pero no con el físico ni con palabras, sino con la mente, fueron momentos de tensión, pero al final la verdad y alegría que emanaban de esa cueva nos permitió derrotarlos.
Fue cuando salimos y nuevamente entramos en esta burbuja custodiada por la vida, la naturaleza el simple echo de voltear al cielo, oscuro y nublado, dejar que las gotas de la brisa te llenaran el rostro, era suficiente para llenar el cuerpo de energía positiva para continuar la travesía por este reino lleno de color mostaza y azul crema.
Al danzar nos dimos cuenta que otro propósito de las gotas de lluvia era el dar vida, vida a la realidad de nuestro existir... de nuestra mente, ilustrarnos y lavar las arrugas de nuestro cerebro, limpiar la contaminación de nuestros ojos para poder ver lo que a diario es pero nos negamos a ver.
Volver a los rituales, tomarlos y hacerlos, pues hoy es un día en el cual los números se pusieron de acuerdo, tres veces siete, siete veces un día, solo una ves en la vida, un instante, como cualquier otro, vivirlo al máximo, alcanzar una conciencia superior, y comprender, dejar que las hadas nos guíen al mensaje que de ese momento es. Pues mi mente se eleva y en la oscuridad puedo observar y oler el aire, tras de mi la gente danza sin ton ni son, sus pies hacen a la tierra temblar, el golpe de la música crea un nuevo ambiente con el frío de el aire que se mezcla con los aromas de todos los rituales; al voltear para observar la hermosura de los árboles, inmensos y frondosos, observo gente que se adentra en las bocas de tales, solo un reflejo a lo lejos hace que la gente se adentre en este denso bosque de ilusiones, solo una silueta y desaparecen, quede asombrado por la reacción de la gente ante este suceso, wow, es un bosque mágico, no sabía que hacer, pues las ansias me comían por saber que era lo que este deparaba para mi... el tiempo paso y la incógnita se perdió a cada paso que daba alrededor de el escenario inundado de pasto, que mis pies desnudos tocaban, voltee y vi algo, una luz verde centelló y luego desapareció, una y otra ves, luego dos y tres, varias luces, que son, me acerque y observe, la barranca, inundada de una densa niebla, tibia y nostálgica, aun lado yacían los guardianes de la luz mágica, de la cual imágenes al pensamiento crean; eran ellas mas de diez y su color verde, volaban disparejas creando un arte caótico que a la vista no es nada pero al espíritu es mas que vida.
Paso mucho tiempo para que desprendiera de aquella imagen que me llenaba de alegría, solo era yo y las luciérnagas, y al volver con mi compañero todos me recibieron con una sonrisa, con la alegría de haberme conocido, de estar ahí todos juntos, celebrando la vida misma, el gozo de danzar, fue que hicimos un nuevo ritual, mis pies no estaban desnudos ya, el frió se apodero de mi cuerpo, y fue cuando un ser de cabello largo y alto, con sus manos prendió fuego y atrajo al bosque nuevos nombres, nuevos ecos, nuevas formas, acerco todo lo que tenia miedo de salir, exploto, en las copas de los árboles el fuego se reflejaba, y al estar mirándolos, uno me llamo, centre mi atención en el... y un ser amistoso con las ramas se formo, morado como las letras de esta carta, cara grande, nariz puntiaguda, pequeño, un elfo, un ser grande a mi vista, pero pequeño físicamente, volvió hacía mi y empezó a comunicar imágenes a mi mente; la historia de cada árbol que ahí yacía, es un ser que en una batalla épica hace muchos años murieron. Un ser, un algo, me hizo comprender una parte de la historia de el bosque, y saliendo de el trance en el que me encontraba, me hallé parado, en el centro de esta burbuja, volando, flotando, dentro de un universo de el cual cuesta tanto salirse, es el momento de libertad, es cuando preguntas si ay alguien en casa, por que tu mente salió a dar un paseo. Al salir de aquel túnel que estaba, pude poner los pies en la tierra, y voltear y ver que la gente volaba igual que yo, muchos seres mágicos salieron a su encuentro, a algunos los guió al centro y profundo de el bosque, otros los indujo a bailar, otros a pensar, y a platicar; sin fin de realidades.
Los sonidos, esos sonidos, notas retorcidas, creadas por los hongos, una estela de aire emana de los troncos, de ahí sale el sonido, puedo verlo, son colores, son un arco iris, vivaz que fluye constantemente, una estructura se alza, es un laberinto de una sola dimensión, pero con mi mente puedo entrar, es una puerta, solo que es un solo plano, ahí, ahí es de donde la música es echa, de ahí una persona toma las notas y las electroliza y las escuchamos, una voz un eco sale de las bocinas, una voz de un hada, es muy dificil atraparlas pero en este mundo no las atrapamos, ellas vienen a nosotros para crear conocimiento ante los sonidos de estos colores.
De ahí, al cielo corren, para enviar nuestra energía al cosmos, poder llenar este planeta de vida, con el eco de nuestros ojos, la voz de nuestros pies y el sentir de nuestra piel, damos al mundo amor, la gente de este ámbito es PURA, gente que ama amar, que respeta, que une a todos con solo verlos, que son pacíficos, nosotros somos personas que solo buscamos ser nosotros mismos, encontrar una conciencia nueva dentro de este ajetreo social, dentro de la banalidad, dentro de todo aquello que es efímero y que olvida la realidad, el echo de vivir, en armonía en unidad, con sonidos que cree la naturaleza, somos uno y a la ves nada.
Mi cuerpo se cansa, tanta información por digerir, es cuando mi cuerpo desfalleció, mi amigo, seguía con las pilas prendidas pero yo decidí tomar un respiro, sentarme y relajarme aun mas, comer algo, y poder decirle a mi cuerpo, siente todo esto que el tiempo apremia, después de tomar unos alimentos decidí recostarme y fue una hora la que desfallecí en el suelo, frío y mojado, suavemente recosté mi cabeza en el pasto y mis ojos se perdieron en una oscuridad profunda, mi mente se desconecto de la magia y mi ser reposó, en medio de los bailarines, de toda la gente que fue a festejarle a la vida, al día único como cualquier otro, pero especial numéricamente.
Voltee a buscar a mi amigo, el yacía platicando con aquel que nos brindo nuestro primer rito, fue entretenido mirar el cielo, y ver luz, como salía de repente de el horizonte, solo un rayo por minuto, y a los pocos minutos, el sol cubría el cielo, las nubes formadas, en hileras, como hormigas a la caza, suaves y de mañana, el cielo azul, y en nuestra burbuja era demasiado alta como para dejar pasar a los rayos de luz, pero sin saber la gente se empezó a retirar, al paso de unos pocos minutos el lugar se encontraba casi desolado, como si un huracán hubiera echo estragos en este hermoso sitio, los pocos que quedaban, danzaban sin cesar, alrededor de ellos, los últimos seres mágicos se dejaban ver, eran simplemente, dos hadas que con sus danzares hacían estremecer al mas simple, sus colores rebotaban en nuestras cabezas y podíamos observar como las dos de la mano se movían al ritmo. Su energía llenaba lo poco que quedaba de la celebración.
Fue cuando mi amigo y yo decidimos partir, salir de aquel mundo de nostalgia y volver a la realidad, donde existen los problemas, pero venimos felices, de haber celebrado la nada, de estar unidos el y yo, de convivir un rato, y poder contar esta anécdota al mundo.
Los susurros y suspiros de la música se despedían de nosotros, y al ritmo nos despedimos de todos, de el lugar, de el bosque, de el ambiente, de las hadas, y de cada persona que conocimos en el instante, solo fue un gusto el estar ahí, y alegría, un recuerdo naciente ante los sonidos, y las imágenes mentales que en ese día nos dio.
Una reverencia hicimos y salimos por los umbrales ahora iluminados por la luz, dentro de la cueva y pasar por los árboles de la entrada descendimos por la vereda empedrada, y alrededor la naturaleza se despedía con un reflejo húmedo y frío, a gusto y nostálgico, no hubo palabras para describir ese sentimiento, pues solo fuimos el y yo descendiendo y volteando repentinamente, para no olvidar los detalles de los frondosos y gruesos árboles, un sendero alumbrado, que al día anterior se convertía en misticismo y en un camino hacia lo desconocido, ahora es un camino que guarda el conocimiento, la paz y la tranquilidad, parte de nuestras almas residen ahí, y ahora el tiempo es lo que nos impulsa a avanzar, poder ver mas de nosotros en este mundo, explicar a la gente y hacerlos comprender que esta vida es mas que solo son material, efímeras, que cuando muramos no llevaremos con nosotros, que creemos una conciencia diferente para que cuando estemos en otro mundo podamos comprenderla sin necesidad de algo mas, subir de nivel en nivel, y así con este conocimiento poder alcanzar un nivel de conciencia alto al de todos, y no para presumir, si no para dar ejemplo, por que eso es cada persona que asistió este día, un ejemplo de la vida de la alegría y de lo que todos los días deben ser, felicidad.
Nos alejamos y en el camino los sonidos de las piedras nos susurraban oraciones de vida, que al chocarlas cada una nos decía algo diferente, y así fue como nos fuimos dijimos adiós, volveremos algún día, pero hoy en nuestro corazón se quedo grabado, como en códice, un pensamiento de amor, que solo el echo de recordarlo nos hace amar la vida mas que ayer.
Juntos desaparecimos en las bestias metálicas que nos llevaron a un lugar en conjunto y así por un momento, dijimos adiós y hasta la próxima...
“ es tu mente la que crea este mundo”
- Calakmul (07-07-2007)
No hay comentarios:
Publicar un comentario