El triste sonido, siempre triste, un eco entro de las cuerdas y una pausa recorre la madera hueca, la saeta musical perfora los sentidos nota a nota y, tras la melancolía corrobora la vida dentro de mis esfera, una nueva donde los colores naturales no son si no la convención de el agua con la idea, simples variantes a una percepción incongruente y homogenea que busca complementar el ser por una simple partitura y seguimiento, cegar sin tocar los ojos y voltear al compañero guiando al trance invisible...
"El músico"
29 - Jul- 08
martes, 2 de septiembre de 2008
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